La celeridad en la respuesta lleva a Argentina a una contención razonable del virus

Con la llegada del COVID-19, Argentina tomó una serie de medidas de alto nivel de restricción para evitar la propagación. Mirando los errores de otros países europeos, impusieron criterios propios. Las decisiones denominadas «drásticas» se volvieron más severas con el paso de los días. El pasado 13 de marzo se decidió la suspensión de vuelos y, posteriormente, la cuarentena, que se ha ampliado hasta el 12 de abril.



Tras una subestimación inicial de la pandemia y varias solicitudes de la oposición, el Ejecutivo comenzó a cerciorarse de la gravedad del problema. Decidió entonces actuar con celeridad. El primer contagio se conoció el 3 de marzo, y a partir de ahí el número de infectados ha ido en aumento a la par de las restricciones. Con 31 casos conocidos, el Gobierno de Alberto Fernández suspendió vuelos temporalmente y dispuso el aislamiento obligatorio de toda persona procedente de países foco. Dos días después, el 15 de marzo, se informó del primer cierre de fronteras, mediante el cual solo nacionales o residentes podían acceder al país. También se suspendieron las clases, se prohibieron las aglomeraciones y los eventos previstos hasta el 31 de marzo. En ese instante los infectados ascendían a 65, sin contagio local, según autoridades sanitarias.


Finalmente, el 20 de marzo, con 128 casos confirmados y 3 muertos, se decretó una cuarentena total obligatoria con salvedad de las actividades esenciales entre las que se encuentran cadena productiva, sanitaria, servicios públicos y sector informativo. El Gobierno prohibió la libre circulación y realizó medidas de control en carreteras. Estas medidas tardaron en surtir efecto, y, como en otras ciudades europeas había sucedido, algunos ciudadanos cambiaron su residencia por otra de descanso. La cuarentena ha sido prolongada hasta el día 12 de abril. Desde las primeras medidas decretadas el 13 de marzo, el país registra 27 fallecidos y 1.054 infectados.


La situación política se ha centrado en la figura del presidente, Alberto Fernández, con pocas voces críticas a la gestión de la crisis. Otra cuestión serán las decisiones económicas. La ciudadanía ha comenzado a exigir en los balcones la reducción de salario a trabajadores de los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que propone el partido opositor Juntos por el Cambio del expresidente Mauricio Macri. El presidente de la Cámara baja, Sergio Massa, partidario del Gobierno, buscará reducir el salario de los 257 diputados hasta un 40 %.


Fuente:https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2020/04/02/celeridad-respuesta-lleva-argentina-contencion-razonable-virus/0003_202004G2P18994.htm